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Castillo de Tiedra

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Castillo de Tiedra

Bienvenido al Castillo de Tiedra.
 
Esta fortaleza se alza sobre el borde del páramo, dominando el paisaje desde uno de los extremos de la villa.
 
Su silueta, visible desde la distancia, ha vigilado durante siglos caminos, territorios y fronteras.
 
La fortaleza se organiza alrededor de un amplio patio de armas, donde antiguamente se encontraban cuadras, cocinas, dormitorios y otras dependencias de la vida cotidiana.
 
Todo el conjunto está presidido por su gran torre del homenaje, de más de treinta metros de altura, símbolo del poder y magnífico mirador sobre la llanura castellana. Ésta es de finales del siglo XII, cuando con Fernando II de León se decide por razones defensivas trasladar el pueblo a la ubicación actual.
 
En su interior aún conserva sótano-calabozo, varias plantas defensivas y una azotea desde la que el paisaje parece extenderse hasta el infinito.
 
Durante siglos, este castillo formó parte de la frontera entre los reinos de León y Castilla, perteneciendo inicialmente al reino leonés.
 
Muchos acontecimientos históricos estuvieron ligados a esta fortaleza… y también a mi propia historia.
 
Tras mi separación de Alfonso IX, el reino de León entregó Tiedra a Castilla como parte de los acuerdos alcanzados entre ambas coronas.
 
A lo largo del tiempo, el castillo pasó por manos de reyes, nobles y poderosos linajes.
 
El rey Juan II de Castilla confiscó la villa y la fortaleza en el siglo XV, utilizándola incluso como prisión de destacados personajes de la nobleza y del clero, como por ejemplo Gutierre Álvarez de Toledo, Obispo de Palencia.
 
Más tarde, la fortaleza fue entregada a Álvaro de Luna y posteriormente a Pedro Girón, quedando vinculada durante siglos a la Casa de Osuna.
 
Hoy, el Castillo de Tiedra continúa dominando el paisaje y recordando la importancia estratégica e histórica de esta villa castellana.
 
Sus muros, silenciosos desde hace siglos, siguen observando el paso del tiempo sobre la llanura. Un lugar donde piedra, historia y horizonte se unen para transportar al visitante a siglos de batallas, alianzas y leyendas.

Tiedra Castle

Welcome to Tiedra Castle.

This fortress stands on the edge of the plateau, dominating the landscape from one end of the village.

Its silhouette, visible from afar, has watched over roads, territories and frontiers for centuries.

The fortress is organised around a large parade ground, where stables, kitchens, sleeping quarters and other facilities related to everyday life were once located.

The entire complex is dominated by its great keep, rising more than thirty metres high, a symbol of power and a magnificent viewpoint over the Castilian plain. It dates from the late 12th century, when, under Ferdinand II of León, it was decided for defensive reasons to relocate the settlement to its present location.

Inside, it still preserves a basement dungeon, several defensive levels and a rooftop terrace from which the landscape seems to stretch endlessly into the distance.

For centuries, this castle formed part of the frontier between the kingdoms of León and Castile, initially belonging to the Kingdom of León.

Many historical events were linked to this fortress... and also to my own story.

Following my separation from Alfonso IX, the Kingdom of León transferred Tiedra to Castile as part of the agreements reached between the two crowns.

Over time, the castle passed through the hands of kings, nobles and powerful noble lineages.

In the 15th century, King John II of Castile confiscated the town and the fortress, even using it as a prison for prominent members of the nobility and clergy, such as Gutierre Álvarez de Toledo, Bishop of Palencia.

Later, the fortress was granted to Álvaro de Luna and subsequently to Pedro Girón, remaining linked for centuries to the House of Osuna.

Today, Tiedra Castle continues to dominate the landscape, reminding visitors of the strategic and historical importance of this Castilian town.

Its walls, silent for centuries, continue to watch the passage of time across the plain. A place where stone, history and horizon come together to transport visitors to centuries of battles, alliances and legends.